2 de septiembre de 2011

Proteger y transportar cupcakes


El asunto no es tan sencillo como en un principio pueda parecer.Después de ciertas malas experiencias he decidido envasarlas y empaquetarlas tal como si fuesen a un viaje espacial.
Y lo mejor de todo es que esta “capsula de cupcake individual”  que veis en la foto proviene del reciclado. Si si, es uno de esos millones de envases en los que se hoy en día se mete cualquier tipo de comida y que en la mayoría de los casos acaban en la basura o bueno mejor dicho en el contenedor amarillo.

Concretamente es un envase de fruta  variada y troceada ya lista para comer, hasta con un tenedor de plástico para pinchar los trozos. Lo encontré en el hipermercado “Alcampo” pero supongo que lo tendrán en casi todas las grandes superficies.  Pues parece diseñado expresamente para una cupcake, entra a la perfección.
Mi idea no es lanzarme a comprar un montón de estas frutas para utilizar estos envases, tampoco saldría rentable pero creo que es buena idea mirar antes de reciclar si nos pueden servir.
Por ejemplo en los de las fresas como los del fondo de esta foto, entran unas 5 cupcakes.

Ni que decir tiene que en las tiendas especializadas podeis encontrar maravillas para las cupcakes. Cajas de una, dos , cuatro, seis o doce unidades:
con diseños tan bonitos como los de Meri Meri.


Además también hay porta-cupcakes, maletines...

y si se os dá bien el bricolaje hasta podeis hacerlo vosotros mismos, no os perdais el paso a paso en este blog  al final hasta las cuelgan de un arbol.

Y ahora, para que veais lo importante que es un buen embalaje os cuento alguna de mis experiencias  tal y como sucedieron . Mi amigos podrán dar fe de cómo llegaron a su destino.
Aún recuerdo unas de las primeras cupcakes que hice, me habían quedado preciosas (según mi parecer por aquel entonces) con un buttercream que por fin se decidió a salir, decoradas con preciosos fideos de colores (aún no había descubierto lo que el mundo de los “sprinkles” nos podía ofrecer). Tan orgullosa estaba de mis creaciones que decidí llevárselas como un detalle navideño a unos amigos. Íbamos  en coche y yo, ilusa e inexperta llevaba las cupcakes con muchísimo cuidado en mi regazo (no conducía claro). Me parecía que había hecho una presentación preciosa:  una bandeja de cartón para tarta dorada,  envueltas en papel de celofán con un gran lazo arriba…
Así iban las cupcakes preciosas y colocaditas pero las pobres sueltas y sin sujeción. Ah, un  pequeño frenazo en un paso a peatón y … el butterceam estampado contra el celofán. Menos mal que mis amigos comprensibles no tuvieron muy en cuenta la presentación y las disfrutaron igualmente, pero aquello de “donde hay confianza…”
Intento número dos. Como yo ya tenía cierta experiencia, me hice con esas cajitas expresamente diseñadas para transportar cupcakes, con sus agujeritos y todo, para que se queden ahí bien sujetas. 
Ese día decido ir en  bicicleta por aquello del transporte más ecológico y esas cosas. La caja encajaba a la perfección en la cestita de la bici, vamos que ni se meneaba.  Error número dos.  Una calle adoquinada y las cupcakes que se ponen  a saltar y... si quedaron en los agujeritos pero boca abajo.  Menos mal que en este caso también eran para una amiga a la que le iba a echar una mano con el blog y me lo agradeció igualmente, más por la ayuda informática que por mis dotes culinarias creo yo.
No creáis que aún tengo solucionado el asunto, estoy dándole vueltas a la cinta adhesiva de doble cara, a la silicona, a unos tornillos comestibles… Cualquiera que tenga solucionado este tema y lo quiera compartir, le estaré eternamente agradecida.

Seguro que en Enjoy Cupcakes, los olivos me podría ayudar, si no tienen ellos dominado el tema tranasporte de cupcakes, no lo tiene nadie. Una autentica caravana vintage para montarte la fiestecita allá donde se les reclame.

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